No siempre hace falta cambiar los muebles para renovar un espacio. A veces, unos pocos accesorios bien elegidos son suficientes para darle una sensación completamente diferente.
Los jarrones son uno de los recursos más versátiles. Funcionan solos o con ramas, flores secas o follaje. Un jarrón negro, por ejemplo, puede darle profundidad a una decoración clara.
Las bandejas también ayudan mucho. En una mesa de centro pueden reunir una vela, un pequeño florero y algún objeto decorativo. Además de verse bonitas, ayudan a mantener el orden.
Las velas aportan calidez y hacen que un espacio se sienta más acogedor, incluso cuando no están encendidas.
Los libros decorativos funcionan muy bien como base para otros objetos. Puedes colocar sobre ellos una pieza pequeña, una vela o una escultura.
Los bowls o centros de mesa sirven para llenar superficies sin saturarlas. En una mesa de comedor, una consola o una mesa auxiliar pueden convertirse en el punto de atención.
Las plantas y ramas naturales suavizan los espacios y aportan movimiento.
Por último, los detalles metálicos, especialmente dorados o bronce, pueden elevar una composición cuando se usan con moderación.
No se trata de tener muchos accesorios, sino de combinar formas, alturas y materiales para crear una escena equilibrada.




