Los organizadores no tienen que esconderse. De hecho, cuando eliges materiales y colores adecuados, pueden convertirse en parte de la decoración.
Los canastos de fibras naturales funcionan muy bien para mantas, cojines, juguetes o revistas. Además, aportan textura y calidez.
Las bandejas son ideales para objetos pequeños. En lugar de tener perfumes, llaves, velas o productos dispersos, puedes agruparlos y hacer que se vean intencionales.
Los contenedores de tela o fibras son una buena opción para estanterías abiertas. Ayudan a ocultar objetos sin que el espacio pierda orden visual.
Si quieres que todo se vea más uniforme, elige organizadores dentro de una misma gama de colores.
La organización más bonita no es necesariamente la más perfecta. Es aquella que hace que encontrar y guardar las cosas sea fácil, mientras el espacio sigue sintiéndose agradable.


