Es fácil enamorarse de objetos por separado y después descubrir que juntos no funcionan tan bien. Una buena forma de evitarlo es definir primero una pequeña paleta. Por ejemplo: beige, negro y dorado. A partir de ahí, puedes elegir accesorios que se mantengan dentro de esos tonos. No todo tiene que ser del mismo material. De hecho, mezclar cerámica, vidrio, metal y madera hace que el espacio se sienta más interesante. Lo importante es repetir algunos elementos. Si tienes una lámpara dorada, puedes repetir ese tono en una bandeja o un pequeño florero. Si tienes un jarrón negro, puedes incorporar otro detalle oscuro en una mesa cercana. También conviene mezclar alturas. Un grupo formado por tres objetos del mismo tamaño suele verse plano. Prueba combinando una pieza alta, una mediana y una baja. Y evita comprar solo para llenar espacios. Es mejor tener tres objetos que te gusten y funcionen bien juntos que diez piezas sin conexión.
Guía para elegir bandejas decorativas según tu espacio
Las bandejas decorativas son uno de esos objetos que funcionan prácticamente en cualquier habitación. Para una mesa de centro, las bandejas redondas suelen verse muy bien porque suavizan las líneas rectas del mobiliario. Puedes colocar dentro una vela, un pequeño jarrón y algún objeto decorativo. En una consola o recibidor, una bandeja rectangular puede ser más práctica. Sirve para organizar llaves, perfumes, velas o pequeños accesorios. En la cocina, una bandeja es perfecta para reunir aceite, sal, especias o utensilios de uso frecuente. Si buscas una bandeja para el baño, procura que sea fácil de limpiar y resistente a la humedad. El material también cambia mucho el resultado. Las bandejas doradas se sienten más elegantes, las de madera aportan calidez, las negras generan contraste y las de mármol o efecto piedra se ven más sofisticadas. En cuanto al tamaño, deja siempre un poco de superficie libre alrededor. Una bandeja demasiado grande puede hacer que el mueble se vea pesado.


